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A las siete de la mañana del Viernes Santo salió, desde la Parroquia de San Francisco, el tradicional Vía Crucis, organizado por nuestra cofradía. Contó con la asistencia de numeroso público participante en la procesión, que como todos los años resultó de gran recogimiento y emotividad.

Como ya es costumbre, en la Plaza de Aragón se rezó la Decimotercera Estación del Vía Crucis, teniendo lugar en ese momento el encuentro de la Virgen de la Soledad con su hijo muerto en el Santo Sepulcro. Momento, éste, de gran emoción acompañado por el magnífico sonido de nuestras cornetas, tambores y bombos y, un silencio sepulcral que parece imposible si pensamos en las cientos de personas que en ese momento abarrotan la plaza.

Finaliza el Vía Crucis con el rezo de la Decimocuarta Estación en la Santa Iglesia Catedral, con la cofradía al completo en el interior del templo y un único sonido, el de los bombos marcando el paso de nuestros cofrades.

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