Etiquetas

,

Por primera vez, y tratando de recuperar una de aquellas procesiones perdidas durante la guerra, se ha llevado a cabo una procesión dedicada a la soledad de la Virgen.

Al finalizar la procesión del Santo Entierro y, siendo la Virgen de la Soledad testigo de cómo las demás cofradías abandonan la Plaza del Mercado en las diversas procesiones del silencio, tuvo lugar el momento dedicado a la soledad de una madre después de enterrar a su hijo.

Parte desde la Plaza del Mercado la procesión de la Virgen de la Soledad, acompañada únicamente por el estandarte, la sección de instrumentos, algunos cofrades penitentes y los presidentes y hermanos mayores del resto de cofradías. La Virgen empieza su camino hasta la Parroquia de San Francisco al ritmo que marcan los tambores y bombos que, con gran emoción, muestran el dolor de una madre ante la pérdida de un hijo. Cuando el paso de la Virgen se encuentra en el puente viejo de San Francisco, las puertas de la parroquia, que hasta entonces estaban cerradas, se abren para recibirla y acogerla en su soledad.

Pese al camino ya realizado en la procesión del Santo Entierro, la nueva procesión de la Virgen de la Soledad logra congregar a un buen número de cofrades que realizan un último esfuerzo para acompañar a Nuestra Señora de la Soledad. pve0155-copiaw1

Anuncios