Este año, la lluvia quiso que se tuviera que suspender la procesión del Encuentro Glorioso, quizá una de las más emotivas de nuestra Semana Santa, ya que, representa el momento en el que la Virgen María se encuentra con su hijo Jesús, que ha resucitado.

Debido a la meteorología, el encuentro se realizó en el interior de la Parroquia de San Francisco resultando, igualmente, de gran emoción el momento en que la Virgen de la Soledad, vestida de negro, camina al son del sonido de las cornetas y, al ver a su hijo resucitado, se desprende de su luto para quedar vestida con un blanco esperanzador.

A continuación, los estandartes de las cofradías y todos los cofrades se dirigieron a la S.I. Catedral para la celebración de la Solemne Eucaristía de la Resurreción del Señor.

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